
Me llamo Santi Liébana Rado y he sobrevivido a aquello de “uy, con la punta que le sacas a las cosas, ¿por qué no te metes a monologuista?”. La pregunta que te define más como gracioso cuñado que como realmente alguien con potencial cómico. Tal vez ese es mi auténtico logro en la comedia.